Voto electrónico y democracia digital para Colombia

Voto electrónico y democracia digital para Colombia

Por Claudia Reyes Moreno y Javier Urrea Cuéllar

 

La relación de la ciudadanía con el Estado está en constante cambio. La aparición de las nuevas tecnologías ha permitido dar opiniones de manera directa, realizar control, organizar acciones e incidir en las políticas públicas de los gobiernos. Estas herramientas permiten una mayor participación de la ciudadanía.

Entre los diferentes mecanismos de participación en la era digital, encontramos el voto electrónico, con el cual la emisión del voto se hace por medios electrónicos. Con el voto electrónico los ciudadanos utilizan un hardware que procesa, contabiliza y audita el voto. Por otra parte, también se conoce al voto digital, donde un software permite que cualquier ciudadano con conexión a internet pueda votar. La ventaja del voto digital es que no es necesario trasladarse hacia donde están las máquinas para poder votar, sin embargo el desafío para estos mecanismos modernos de participación radica en la vulnerabilidad y el fortalecimiento de los sistemas de seguridad.

A mediano y largo plazo, lo ideal es que la participación por medios electrónicos y digitales no se limite únicamente al voto electoral, sino que se amplíe a todo tipo de participación con los organismos del Estado y la administración pública; por ejemplo con las peticiones ciudadanas con firma digital en el Reino Unido o los trámites electrónicos con la administración del Estado español con el DNIe (Documento de Identificación Nacional Electrónico) y la firma digital.

Los países que han implementado el sistema de voto electrónico son: Bélgica, Estonia, Brasil, India, Venezuela, Estados Unidos y Filipinas. Bélgica fue el primero en implantarlo en 1989 a través de tarjetas de banda magnética que posteriormente se introducían en urnas electrónicas que contaban automáticamente los resultados. En 1994 reguló el voto electrónico y para las elecciones del 2014, se usó un sistema de voto electrónico totalmente automatizado y verificable en las elecciones al Parlamento Europeo, Regional y Federal. Estonia cuenta con un Documento Nacional de Identidad que permite votar a través de internet con todas las garantías necesarias.

En Suramérica,  Brasil desde 1995 marcó la directrices para el voto electrónico en su Ley Electoral. En las elecciones de 2014 más de 23 millones de ciudadanos utilizaron la urna biométrica (16% del electorado). Venezuela, en el 2012 alcanzó la automatización completa del proceso en las elecciones nacionales, desde la autenticación biométrica del elector y activación de la urna electrónica hasta el recuento, transmisión, totalización y publicación de los resultados.

Colombia ha intentado implementar el voto electrónico pero hasta el momento no ha sido posible. La Ley 1475 de 2011 estableció que las elecciones del 2014 deberían utilizar el voto electrónico pero eso no sucedió. Situación que ya se había presentado para cuando la Ley 892 de 2004 le ordenó al Gobierno colombiano establecer el voto electrónico antes del 2009, obligación que no se cumplió. (Revista Semana, 28 de marzo de 2013).

Para el plebiscito por la paz en 2016 que se realizó en Colombia surgió una iniciativa de democracia digital que le permitió a los colombianos residentes en el exterior votar de manera simbólica. El Plebiscito Digital fue impulsado con la idea de utilizar  la tecnología blockchain, para probar una forma de validar y autenticar votos electorales con códigos de seguridad. La iniciativa fue adoptada por varias organizaciones de la sociedad civil y plataformas ciudadanas quienes continúan promoviendo la implementación y uso de mecanismos de democracia digital para Colombia. Dicha iniciativa se convirtió en caso de estudio para la Cumbre World Government Summit, Dubai, 2017,  donde se estudian casos para aprovechar la innovación y la tecnología en la sociedad actual.

Colombianos en el exterior: contexto y reforma ciudadana para la democracia digital

Los colombianos en el exterior pueden llegar a representar en población a un país entero como El Salvador o Uruguay, sin embargo son considerados como la capital invisible de Colombia. No existen datos exactos ni actualizados pero se estima que hay más de cinco millones de ciudadanos colombianos residiendo en el exterior. Su peso electoral es ínfimo y tan solo uno de cada diez colombianos en el exterior tienen acceso al sistema electoral. De más de cinco millones, solo pueden tomar decisiones en democracia 599 mil ciudadanos.

No existe en Colombia una representación amplia dentro del poder legislativo y tampoco existe interés por parte del Estado para posicionar los temas migratorios dentro de la agenda del Gobierno. Los históricos electorales destacan una pronunciada abstención que impide a la comunidad colombiana en el exterior tener peso dentro del sistema político. Para el caso de las elecciones legislativas la abstención está en alza. En 2002 fue del 76%, en 2006 del 87%, en 2010 del 88% y en 2014 del 90%. En las elecciones de 2016 del plebiscito por los acuerdos de paz la abstención en el exterior fue del 86%.

La corrupción, la crisis de representación de los partidos políticos, la desarticulación de la comunidad migrante en el exterior o la falta de información y pedagogía sobre los procesos electorales, son algunos de los factores que explican la apatía de los colombianos en el exterior. No obstante, uno de los problemas más recurrentes que impiden la participación son los altos costos que generan los traslados kilométricos para asistir a las urnas. Miles de ciudadanos están a distancias exageradas de los lugares donde se inscriben las cédulas y se puede ejercer el derecho al voto, es decir a kilómetros de los consulados.

Aunque la Constitución Política de Colombia, la Ley del Sistema Nacional de Migraciones y la Ley de Participación Ciudadana tienen la obligación de promover condiciones de igualdad participativa para grupos que se consideran marginados o especiales, solo fue con el acuerdo de participación política contenido en el Acuerdo de Paz entre el gobierno y las Farc que se logró llevar a cabo una reforma política-electoral que permite reestructurar el acceso al sistema democrático por medio del uso de herramientas tecnológicas y digitales para los colombianos en el exterior.

Por primera vez, se permitió que la reforma política no fuera exclusiva de los políticos, sino también fuera de los ciudadanos. El Gobierno, a través de una plataforma en internet llamada “redforma política” abrió una puerta para que los colombianos en el exterior propusieran iniciativas que permitieran resolver los problemas de acceso a la democracia por medio de alternativas digitales.

El Ministerio del Interior puso a disposición una plataforma para recibir propuestas ciudadanas. Los colombianos, incluidos los que están en el exterior, enviaron sus iniciativas y las que mayor respaldo ciudadano obtuvieron formaron parte de un paquete de reformas ciudadanas que luego el Gobierno socializó con los partidos políticos. Finalmente, las iniciativas ciudadanas se radicaron dentro de la gran reforma política electoral que pasará para su aprobación y posterior implementación. Sin duda es medio triunfo ciudadano porque se logró incidir en la agenda del gobierno, ahora falta incidir en la esfera legislativa y presionar para su implementación.

Las principales propuestas en materia de democracia digital para beneficio de los colombianos en el exterior son: inscripción digital de cédulas, implementación del voto electrónico y el voto digital, y ciberinciativas con firma digital, que lleguen al Congreso de la República desde cualquier parte del mundo. Son propuestas ciudadanas que permiten reducir la abstención e incluir a la gran mayoría de los colombianos en el exterior en la toma de decisiones. Sin duda, un paso transformador para el mundo, si pretendemos que la democracia nazca después de las elecciones.

 

Artículo publicado en Ventana Latina – Londres.

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